Comprar un piso en una subasta es, en esencia, un proceso público donde una propiedad se vende al mejor postor, normalmente para pagar una deuda que el dueño anterior no pudo cubrir. Aunque pueda sonar intimidante, es una forma de conseguir un inmueble por debajo de su precio de mercado. Eso sí, solo si haces los deberes y te preparas a fondo.

En esta guía te explicamos, paso a paso y con ejemplos claros, todo lo que necesitas saber para entender cómo funcionan las subastas de pisos y convertirte en un inversor informado.

Entendiendo las subastas de pisos: ¿una oportunidad real?

Tres personas, una pareja joven y un hombre mayor, observan un mapa de propiedades en la calle.

Seguro que has oído historias de «chollos» inmobiliarios encontrados en subastas, pero la idea de participar en una puede dar un poco de vértigo. La verdad es que, aunque requiere preparación, entender el proceso te abre la puerta a oportunidades de inversión muy interesantes.

Pongamos un ejemplo sencillo: imagina que una persona no puede pagar su hipoteca. Para recuperar el dinero, el banco inicia un proceso legal que termina con la venta forzosa de la vivienda. Aquí es donde entras tú. La subasta pública permite que cualquier persona interesada puje por esa casa, a menudo a un precio inicial muy atractivo.

El concepto clave: una venta para saldar deudas

La esencia de una subasta es simple: convertir un bien (la vivienda) en dinero líquido para pagar una deuda. Esto no solo ocurre con las hipotecas. También puede ser por deudas con Hacienda, la Seguridad Social o incluso entre particulares. El objetivo final es siempre el mismo: que el acreedor cobre lo que se le debe.

Este mecanismo convierte lo que es un problema para el deudor en una oportunidad para el comprador. Como se busca liquidar la deuda rápidamente, los precios de salida suelen ser muy competitivos.

Una auténtica búsqueda del tesoro inmobiliario

Pensar en una subasta es como embarcarse en una búsqueda del tesoro. No todos los inmuebles que salen son joyas, claro está. Pero con una buena investigación, puedes encontrar propiedades con un potencial enorme a un precio que ni te imaginas. El éxito depende de saber dónde buscar y, sobre todo, de cómo analizar cada oportunidad.

La clave del juego no está en la puja final, sino en todo el trabajo previo que haces:

  • Investigación documental: Es fundamental bucear en el Registro de la Propiedad para saber qué cargas o deudas arrastra el inmueble.
  • Análisis del entorno: Patear la zona, ver qué servicios hay cerca, en qué estado está el edificio por fuera…
  • Valoración realista: Tener claro cuánto vale de verdad ese piso en el mercado para saber hasta dónde puedes llegar en la puja sin pasarte de frenada.

Una oferta bien informada es lo que separa un gran negocio de un error carísimo. Las herramientas de valoración te dan una base objetiva para fijar tu puja máxima y no dejarte llevar por la emoción del momento.

Para tomar buenas decisiones, necesitas datos fiables. Apoyarte en una valoración de vivienda online te da una estimación precisa del valor del piso, ayudándote a calcular la rentabilidad antes de invertir. Por ejemplo, si una propiedad está valorada en 200.000 € y la subasta empieza en 120.000 €, ya puedes definir tu límite con un margen de beneficio claro. Si te interesa el tema, échale un vistazo a las oportunidades que ofrecen los pisos de bancos, que a menudo acaban en procesos muy parecidos.

Los diferentes tipos de subastas de viviendas a examen

Para meterse de lleno en el mundo de las subastas de pisos, lo primero es tener claro que no todas son iguales. Cada una tiene sus propias reglas y surge de una situación completamente distinta. Conocerlas bien te ayudará a elegir la que mejor encaja con tus objetivos, ya seas un comprador particular o un inversor.

Piénsalo como si tuvieras tres puertas delante. Detrás de cada una hay una oportunidad, pero el camino para llegar a ella es diferente. Vamos a ver qué hay detrás de cada una.

Subastas judiciales: las más comunes

Las subastas judiciales son, de lejos, las más frecuentes en España. Son el resultado de un problema económico que ha tenido que resolverse en los tribunales.

El caso más típico es la ejecución hipotecaria, que ocurre cuando alguien no puede seguir pagando la hipoteca. Para recuperar el dinero prestado, el banco inicia un proceso judicial que termina con la venta forzosa de la vivienda al mejor postor.

Pero no solo los bancos las provocan. También pueden originarse por deudas con la comunidad de vecinos, impagos a Hacienda o la Seguridad Social, o deudas entre particulares reconocidas por un juez. Lo importante es que todo está supervisado por un juzgado, lo que ofrece un marco de seguridad legal muy claro.

La clave: Las subastas judiciales son un procedimiento público, regulado por ley y gestionado a través del Portal de Subastas del Boletín Oficial del Estado (BOE). Esto garantiza transparencia, pero también te obliga a cumplir plazos y requisitos de forma estricta.

Este tipo de subastas está en pleno auge. En lo que va de 2025, las subastas judiciales de pisos en España han crecido hasta los 7.801 procedimientos, un 42% más que las 5.497 de todo 2024. Este aumento se debe, en gran medida, a la propia dinámica del mercado: el récord de compraventas ha disparado los precios y, con ello, han aumentado las ejecuciones por impago. Si te interesa el tema, puedes leer más sobre este crecimiento en este análisis del sector.

Subastas notariales y privadas: dos alternativas menos conocidas

Aunque no son tan habituales, existen otras vías que vale la pena conocer. Cada una tiene una finalidad diferente y, por lo general, están más relacionadas con acuerdos voluntarios que con deudas.

  • Subastas notariales: Se celebran ante notario y casi siempre son voluntarias. Ejemplo práctico: un grupo de herederos que no se ponen de acuerdo sobre qué hacer con la casa familiar. Pueden recurrir a una subasta notarial para venderla de forma rápida, transparente y repartirse el dinero.
  • Subastas privadas: Las organizan directamente empresas o particulares. Son muy comunes para vender grandes paquetes de activos inmobiliarios o propiedades de lujo. Aquí, las reglas las pone el organizador, por lo que es fundamental leerse bien la letra pequeña.

Para que quede todo más claro, aquí tienes una tabla comparativa muy sencilla:

Tipo de Subasta ¿Quién la organiza? ¿Por qué se hace?
Judicial Un juzgado Para saldar deudas (hipotecas, impuestos)
Notarial Un notario Por acuerdo voluntario (herencias, divorcios)
Privada Una empresa o particular Por estrategia comercial o venta rápida

Entender estas diferencias es el primer paso para saber dónde buscar y qué esperar de cada proceso.

El proceso de subasta de un piso paso a paso

Meterse en una subasta es como preparar una excursión: si conoces la ruta y tienes el mapa, el camino es mucho más seguro. Aunque desde fuera pueda parecer un lío de papeles, en realidad es un proceso con etapas muy bien definidas.

Para que no te pierdas, vamos a dividir este recorrido en cinco fases lógicas, desde que encuentras una propiedad hasta que tienes las llaves en la mano.

Fase 1: La búsqueda: encontrar la propiedad

Todo empieza aquí. El primer paso es encontrar ese inmueble que te interesa. La fuente de referencia, donde se cuece todo, es el Portal de Subastas del Boletín Oficial del Estado (BOE).

Piensa en el portal del BOE como el gran tablón de anuncios oficial donde los juzgados publican todas las propiedades que van a salir a subasta. Es el punto de partida indispensable.

Así se ve la página principal, donde empieza la aventura de encontrar oportunidades.

La plataforma te permite filtrar por tipo de bien (no solo hay inmuebles) y, lo más importante, por ubicación. Esto te facilita enormemente centrarte en las zonas que de verdad te interesan.

Fase 2: El trabajo de detective: investigar el inmueble

Vale, ya tienes un piso en el radar. ¿Y ahora qué? Pues ahora viene la fase más crítica, la que separa un buen negocio de un susto: la investigación. Comprar en subasta es, en el 99% de los casos, comprar a ciegas. No podrás visitar la vivienda, así que te toca convertirte en un detective.

Tu objetivo es reunir todos los datos posibles para tomar una decisión informada.

  • La nota simple es tu biblia: Pídela en el Registro de la Propiedad. Este documento te dirá quién es el dueño real, cómo es la casa sobre el papel y, lo más importante, si arrastra cargas (hipotecas, embargos, etc.).
  • Empápate del expediente judicial: En el portal del BOE encontrarás la documentación clave: el edicto de la subasta, la tasación oficial… Léelo todo, hasta la letra pequeña.
  • Investigación a pie de calle: No te quedes en el ordenador. Ve al edificio. ¿Qué aspecto tiene? ¿Está en buena zona? Si tienes suerte, quizás puedas charlar con algún vecino. Cualquier pista es oro puro.

Uno de los mayores problemas al comprar en subasta son las deudas «sorpresa». Por eso, es vital que sepas diferenciar las cargas que se limpian con la subasta de las que te «comes» tú, como las deudas con la comunidad de vecinos o el IBI. Si quieres dominar este tema, te recomendamos nuestra guía sobre cómo saber si un inmueble tiene cargas, te ahorrará más de un disgusto.

Fase 3: El ticket de entrada: requisitos para participar

Para poder entrar en el juego y que tu puja sea válida, necesitas cumplir un par de requisitos básicos.

  1. Identifícate digitalmente: Debes darte de alta en el Portal de Subastas del BOE. Para ello, necesitas un certificado digital o estar registrado en el sistema Cl@ve.
  2. Consigna el depósito: Este es el paso clave. Para poder pujar, tienes que adelantar una fianza, que casi siempre es del 5% del valor de tasación del inmueble.

Pongamos un ejemplo: si un piso sale a subasta con un valor de tasación de 200.000 €, tendrás que ingresar 10.000 € para poder participar. No te preocupes: si no ganas, te devuelven el dinero íntegramente. Si ganas, esa cantidad se descuenta del precio final.

Fase 4: La hora de la verdad: la puja online

Con todo preparado, ¡empieza la acción! Las subastas judiciales en el BOE están abiertas durante 20 días naturales. A lo largo de ese tiempo, puedes hacer tus ofertas desde casa.

El sistema es totalmente transparente. En todo momento puedes ver cuál es la puja más alta. Si alguien te supera, el sistema te avisa por si quieres hacer una contraoferta.

Desde 2015, todo este proceso es 100% digital, lo que lo ha hecho mucho más accesible. Para que te hagas una idea, de las cerca de 740.000 compraventas anuales, las subastas online gestionaron 7.801 casos en 2025, lo que supone un aumento del 42% respecto al año anterior. Puedes ver más datos en estas estadísticas del mercado inmobiliario.

Fase 5: ¡Adjudicado! El remate final y el pago

Llega el último día y finaliza la subasta. Si tu puja ha sido la más alta y cumple los requisitos legales (normalmente, superar el 50% del valor de tasación), ¡enhorabuena! Eres el adjudicatario.

A partir de aquí, se activa una cuenta atrás (suele ser de 20 a 40 días hábiles) para que pagues el resto del dinero. Por eso es tan importante tener la financiación bien atada de antemano. Una vez pagado, el juzgado emite el decreto de adjudicación. Ese documento te convierte oficialmente en el nuevo propietario.

Cómo encontrar y valorar una propiedad de subasta

Pujar en una subasta no es simplemente ofrecer más que el resto. El éxito se cocina mucho antes, en la fase de investigación. Ahí es donde identificas las buenas oportunidades y, sobre todo, las valoras con precisión para no terminar pagando de más.

Esta fase es crítica porque define toda tu estrategia. Saber cuánto vale realmente un piso te da el poder de fijar tu límite y pujar con la cabeza fría.

Como ves, todo se resume en tres pasos: una búsqueda meticulosa, una investigación a fondo y, solo entonces, una puja informada. El éxito del último paso depende de haber hecho bien los dos primeros.

Dónde buscar las propiedades en subasta

El punto de partida práctico es saber dónde encontrar estas oportunidades. La fuente principal, la más fiable y transparente, es pública y está al alcance de cualquiera.

  • El Portal de Subastas del BOE: Es el epicentro de las subastas judiciales en España. Es la ventanilla única donde se publican todos los inmuebles que salen a la venta por orden de un juzgado. Es una herramienta oficial y gratuita.
  • Portales de organismos públicos: La Agencia Tributaria y la Seguridad Social también tienen sus propios portales para liquidar bienes de deudores. Es menos común encontrar viviendas aquí, pero nunca está de más echarles un vistazo.

Una vez localizada una propiedad que te interesa, empieza el verdadero trabajo.

La valoración: el paso más importante

Has encontrado un piso en el BOE que parece un chollo. Pero, ¿lo es de verdad? Para saberlo, tienes que investigar a fondo y conseguir una valoración de mercado realista. Y no olvides: en la mayoría de los casos, no podrás visitar la vivienda por dentro.

El valor de tasación para la subasta es un dato administrativo, no un reflejo del mercado. Tu trabajo es descubrir el valor real para saber hasta dónde puedes llegar sin perder dinero.

Para lograrlo, recopila información clave:

  1. Pide la nota simple: Este es tu documento sagrado. Solicítala en el Registro de la Propiedad para confirmar quién es el dueño, ver la descripción del inmueble y, sobre todo, descubrir si tiene cargas anteriores que no se cancelan con la subasta.
  2. Utiliza la referencia catastral: Con este número puedes entrar en la Sede Electrónica del Catastro y obtener datos como los metros cuadrados construidos o el año de construcción.
  3. Investiga el estado real (desde fuera): Acércate al edificio. Fíjate en la fachada, intenta ver las zonas comunes, habla con los vecinos. Cualquier pista es valiosa.

Con estos datos, llega el momento de ponerle un precio. Aquí la tecnología es tu gran aliada. Herramientas como la valoración online de Trovimap te dan una estimación de mercado muy ajustada, basada en ventas reales de propiedades similares en la misma zona.

Si quieres dominar las técnicas para calcular el precio justo, nuestra guía sobre cómo valorar una vivienda te explica los métodos más efectivos.

Pongamos un ejemplo práctico: encuentras un piso en subasta con un valor de tasación de 150.000 €. Investigas y descubres una deuda con la comunidad de 3.000 € que tendrías que asumir. Usando una herramienta de valoración, concluyes que su valor real de mercado es de 180.000 €. Con esta información, puedes fijar tu puja máxima en, por ejemplo, 140.000 €. Así te aseguras un margen para cubrir la deuda, posibles reformas y obtener un beneficio. Sin esta investigación, estarías pujando a ciegas.

Riesgos comunes y costes ocultos al comprar en subasta

Una pequeña casa de madera y documentos apilados en una mesa de madera, con luz solar.

Aunque las subastas pueden ser una mina de oro, es crucial conocer la otra cara de la moneda. Una inversión inteligente no solo se fija en el precio, sino que se adelanta a los posibles contratiempos y a esos gastos que no se ven a simple vista.

Saber cómo funcionan las subastas de pisos significa también ser consciente de que no todo es tan sencillo. Ignorar estos factores puede convertir un chollo en un verdadero quebradero de cabeza.

El gran problema: la ocupación del inmueble

Uno de los mayores riesgos es que el piso esté ocupado. Puede ser por el antiguo propietario, por inquilinos o incluso por okupas. Como no puedes visitar la vivienda antes, compras sin saber quién hay dentro.

Si al ganar la subasta los ocupantes no se van, tendrás que iniciar un proceso judicial de desahucio. Este trámite puede alargarse durante meses (a veces más de un año) y conlleva gastos de abogado y procurador que no tenías en tu presupuesto.

Planifica para el peor escenario: Antes de pujar, asume siempre que el inmueble podría estar ocupado. Incluye en tus cálculos los posibles costes legales y el tiempo de espera hasta que puedas tener la posesión.

Las deudas que no se borran con la subasta

Es un error común pensar que al ganar una subasta el piso queda «limpio» de deudas. Si bien la hipoteca que originó la ejecución se cancela, otras cargas pueden seguir vivas y pasarán a ser tu responsabilidad.

Las deudas más habituales que podrías heredar son:

  • Deudas con la comunidad de propietarios: Estarás obligado a pagar las cuotas del año en curso y las de los tres años anteriores.
  • Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI): También te tocará poner al día los recibos del IBI pendientes.

Por eso, es fundamental investigar estas posibles deudas antes de pujar, pidiendo un certificado de deudas a la comunidad y consultando en el ayuntamiento.

Más allá de la puja: financiación y otros gastos

El precio por el que ganas la subasta es solo el punto de partida. A esa cifra tienes que sumarle una serie de gastos e impuestos que pueden incrementar el coste final entre un 10% y un 15%.

La financiación es otro punto crítico. Los bancos suelen ser más reacios a conceder hipotecas para inmuebles de subasta, principalmente por los plazos de pago tan ajustados que tienes (de 20 a 40 días hábiles). Tener el dinero preparado o una preaprobación bancaria es casi imprescindible.

El mercado de segunda mano está en plena ebullición, y las subastas son un reflejo. Las previsiones apuntan a que el 78% de las compraventas en España en 2025 serán de segunda mano, superando las 650.000 operaciones. Puedes consultar más detalles sobre estas proyecciones del mercado inmobiliario en este informe de La Razón.

Comparativa de costes: Compra tradicional vs Compra en subasta

Para que veas claro dónde se va el dinero, aquí tienes una tabla con un desglose de los gastos típicos en ambas operaciones.

Concepto de gasto Compraventa tradicional Compra en subasta judicial
Impuesto (ITP) Varía según CCAA (6-10%) Igual que en compra tradicional
Registro Propiedad Obligatorio (0,1-0,25%) Obligatorio (0,1-0,25%)
Notaría Obligatorio (0,2-0,5%) No siempre necesario, pero sí el testimonio judicial
Gestoría Opcional, pero muy común Muy recomendable
Cancelación de cargas Pagado por el vendedor Pagado por el comprador (coste registral)
Costes desahucio No aplica Posible coste adicional (¡y significativo!)
Deudas Comunidad/IBI El vendedor entrega la vivienda al día Pagas el año en curso y hasta 3 años anteriores

Como ves, aunque el precio de adjudicación pueda ser tentador, los costes «invisibles» pueden reducir el margen de ahorro. La clave está en una buena investigación previa y en tener un colchón financiero.

Preguntas frecuentes sobre las subastas de pisos

Llegados a este punto, es normal que aún te queden dudas. El mundo de las subastas tiene sus propias reglas y es mejor entrar con las ideas claras. Hemos juntado las preguntas más habituales para darte respuestas directas.

¿Puedo visitar un piso antes de la subasta?

En la gran mayoría de los casos, la respuesta es un no rotundo. A diferencia de una compraventa normal, en las subastas judiciales no existe el derecho de visita. El motivo es que el inmueble suele estar ocupado, lo que impide el acceso.

Esta limitación convierte la investigación previa en tu mejor herramienta: tendrás que apoyarte en la nota simple, la información del expediente y lo que puedas averiguar por tu cuenta.

¿Qué ocurre si gano la subasta y el piso está ocupado?

Este es uno de los mayores riesgos. Si, una vez adjudicado el inmueble, los ocupantes no se van voluntariamente, tendrás que iniciar un procedimiento judicial para tomar posesión.

Este proceso implica gastos extra de abogado y procurador, además de un tiempo de espera que puede alargarse varios meses. Es un factor que debes incluir sí o sí en tus cálculos de rentabilidad.

¿Qué deudas del piso debo asumir como nuevo propietario?

Es un error pensar que la subasta borra todas las deudas. Aunque la hipoteca que provocó la ejecución se cancela, como nuevo propietario la ley te obliga a asumir ciertas cargas anteriores. Las más importantes son:

  • Deudas de comunidad: Tendrás que pagar las cuotas del año en curso y las de los tres años anteriores.
  • Deudas del IBI: También te corresponde liquidar los recibos pendientes del Impuesto sobre Bienes Inmuebles.

Antes de pujar, es fundamental que investigues estas deudas para evitar sorpresas.

Si no gano la subasta, ¿pierdo el depósito que entregué?

No, en absoluto. Si participas en la subasta pero tu oferta no es la ganadora, el depósito que consignaste para poder participar (que suele ser el 5% del valor de tasación) te será devuelto íntegramente.

El único escenario en el que podrías perderlo es si ganas la subasta pero luego no pagas el resto del precio en el plazo establecido. Por eso es tan importante tener la financiación bien atada antes de empezar.


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