Has encontrado la casa de tus sueños, pero… ¿necesita una puesta a punto para ser perfecta? Cambiar la cocina, tirar un tabique para unir espacios o actualizar los baños son proyectos que transforman por completo una vivienda. El problema es que también requieren una inversión importante.

Aquí es donde entra en juego una figura clave: la hipoteca para reforma.

¿Qué es exactamente una hipoteca para reforma y cómo funciona?

Imagínate que, en lugar de pedir dos préstamos distintos (uno para comprar la casa y otro para las obras), pudieras unificarlo todo. Eso es, en esencia, una hipoteca para reforma: un producto financiero que te permite financiar tanto la compra de la vivienda como el coste de su renovación en un único préstamo.

La gran ventaja es que todo se agrupa en una sola cuota mensual y, lo más importante, con un tipo de interés mucho más bajo que el de un préstamo personal.

Pareja sonriente sosteniendo llaves y planos de casa con un presupuesto de reforma de 40.000€.

Un ejemplo para que lo veas claro

Pongamos un caso muy habitual. Ana y Carlos han encontrado un piso antiguo en una ubicación ideal por 180.000 €. Saben que necesitan al menos 40.000 € para dejarlo a su gusto: cocina nueva, suelo nuevo y cambiar las ventanas.

En lugar de buscar un préstamo personal para las obras (que tendría intereses más altos y un plazo de devolución corto), deciden agruparlo todo.

El mecanismo del «dos en uno»

Tras estudiar su perfil y el proyecto, el banco les concede una hipoteca total de 220.000 €.

  • De esta cantidad, 180.000 € van directos a la compra del inmueble en el momento de la firma.
  • Los 40.000 € restantes se entregan de forma controlada para cubrir los gastos de la reforma.

Este proceso suele seguir unos pasos lógicos:

  • Aportación inicial: El banco puede liberar una parte del dinero al empezar las obras para que arranques.
  • Certificaciones de obra: El resto de los fondos se va entregando por tramos, a medida que la reforma avanza y se completan ciertas fases, algo que suele verificar un tasador.

De esta forma, la entidad se asegura de que el dinero se invierte de verdad en la vivienda. Para el banco es una operación segura, porque la reforma no solo no es un gasto, sino que aumenta el valor del inmueble que actúa como garantía del préstamo.

¿Por qué es mejor que un préstamo personal?

La diferencia es abismal. La principal ventaja es la eficiencia financiera. Ana y Carlos se olvidan de hacer malabares con dos pagos distintos. En su lugar, tienen una única cuota mensual mucho más asequible, con las condiciones ventajosas de una hipoteca, que pueden alargar a un plazo de 25 o 30 años.

En resumen: la hipoteca para reforma te permite comprar y crear tu hogar ideal desde el primer día, financiando la transformación con las mismas condiciones favorables que la propia adquisición.

Esto les permite no solo hacer la reforma que quieren, sino también revalorizar su inversión desde el minuto uno. Si quieres hacerte una idea del valor que podría alcanzar tu futura casa tras la reforma, una valoración online de Trovimap te dará una estimación muy precisa. Es una herramienta clave para planificar tu proyecto y negociar con el banco con datos en la mano.

Comparativa visual: Hipoteca para reforma vs. Préstamo personal

Para verlo más claro, hemos preparado una tabla comparativa. Compara las dos vías más comunes para financiar una reforma y descubre por qué la hipoteca suele ser la opción más inteligente a largo plazo.

Característica Hipoteca para reforma Préstamo personal
Tipo de interés Más bajo (ligado al interés hipotecario) Más alto (suele superar el 6-8 % TIN)
Plazo de devolución Largo (hasta 30 años, como la hipoteca) Corto (normalmente hasta 8-10 años)
Cuota mensual Más baja y asequible Más elevada debido al corto plazo
Cantidad a financiar Puede ser muy elevada, integrada en la hipoteca Limitada (raramente supera los 60.000 €)
Gestión Unificada: una sola cuota, un solo producto Separada: dos deudas, dos cuotas mensuales
Requisitos Más exigentes, vinculados a la compra Más sencillos, pero con peores condiciones

Como ves, aunque un préstamo personal pueda parecer más rápido de conseguir, la hipoteca para reforma gana por goleada en cuanto a coste y comodidad a largo plazo, permitiéndote afrontar proyectos más ambiciosos sin ahogar tu economía mensual.

¿Qué tipos de hipoteca para reforma existen?

Cuando te planteas financiar una reforma, no hay una única solución que sirva para todo el mundo. El camino que elijas dependerá de tu punto de partida: ¿estás comprando una casa para ponerla a tu gusto o ya eres propietario y quieres darle una nueva vida a la que tienes?

Vamos a desgranar las opciones más habituales. Cada una responde a una necesidad distinta, así que es clave entender sus diferencias para dar con la que encaja como un guante en tu proyecto.

Opción 1: Hipoteca para comprar y reformar

Esta es la opción «dos en uno» por excelencia, ideal para quienes se lanzan a por una vivienda de segunda mano sabiendo que necesita una reforma integral. En lugar de meterte en el lío de gestionar dos préstamos por separado, aquí unificas el coste de la compra y todo el presupuesto de la obra en una sola hipoteca.

Vamos con un ejemplo práctico:

Imagina a Lucía y Marcos. Han encontrado un piso antiguo pero con un potencial increíble por 200.000 €. Tienen clarísimo que necesitarán otros 50.000 € para dejarlo perfecto: cocina nueva, baños modernos y tirar ese tabique que tanto les molesta.

El banco, después de estudiar el proyecto, les ofrece una única hipoteca de 250.000 €. En la firma, 200.000 € van directos a la compra del piso, y los 50.000 € que quedan se van liberando poco a poco, según avanza la obra, para pagar a la empresa de reformas. De esta forma, solo tienen una cuota mensual y unas condiciones mucho más interesantes que si hubieran pedido dos préstamos distintos.

Opción 2: Ampliación de la hipoteca que ya tienes

Si ya estás pagando una hipoteca y de repente necesitas hacer una mejora importante en casa, esta es tu vía. Es tan sencillo como sentarte a negociar con tu banco para aumentar el capital que te queda por pagar. Ese dinero extra que consigues se destina íntegramente a financiar la reforma.

Técnicamente, esta operación se conoce como novación hipotecaria, porque lo que haces es modificar las condiciones de tu préstamo original.

Otro caso real:

Javier y Sara llevan cinco años en su casa. Con la llegada de un nuevo miembro a la familia, necesitan una habitación más. El coste de levantar un pequeño anexo en el jardín es de 30.000 €.

En vez de pedir un préstamo personal con unos intereses por las nubes, hablan con su banco. La entidad aprueba la ampliación de su hipoteca, sumando esos 30.000 € al capital pendiente. Su cuota mensual sube un poco, pero es un incremento asumible que, además, pueden alargar en el tiempo.

Opción 3: Hipoteca solo para la reforma

¿Y qué pasa si ya has terminado de pagar tu casa y decides que ha llegado el momento de una gran reforma? En este escenario, tu vivienda está libre de cargas. Puedes usarla como garantía para solicitar una hipoteca específica solo para la rehabilitación.

Los bancos suelen financiar hasta un 60% del valor de tasación de la casa para este tipo de proyectos, con plazos que normalmente se mueven alrededor de los 20 años.

Ideal para: proyectos de renovación ambiciosos en propiedades que ya están pagadas. Ofrece unas condiciones mucho mejores que cualquier otra alternativa de financiación sin una garantía hipotecaria detrás.

Una opción extra: Hipotecas con período de carencia

Una variante muy interesante, que se puede aplicar a cualquiera de los casos anteriores, es la hipoteca con carencia. ¿En qué consiste? Durante un tiempo al principio del préstamo (normalmente entre 6 y 24 meses), que suele coincidir con lo que duran las obras, solo pagas los intereses. No amortizas capital.

Esto te da un respiro financiero tremendo. Tu cuota mensual se reduce muchísimo justo en el momento en que tienes más gastos, dándote oxígeno hasta que la reforma esté terminada y puedas volver a la normalidad.

En el mercado actual, la gente busca estabilidad por encima de todo. Las hipotecas fijas y mixtas son las reinas indiscutibles en España. Las variables, por otro lado, están perdiendo fuelle, y las previsiones apuntan a que caerán hasta el 12% de las nuevas firmas en 2025. Esta tendencia, marcada por el miedo a las subidas del Euríbor, influye directamente en las condiciones de cualquier hipoteca para reforma. Si quieres saber más, puedes explorar este análisis detallado de Finect sobre las tendencias hipotecarias.

Elegir bien el tipo de financiación es el primer gran paso para transformar tu casa. Desde Trovimap, te ayudamos a poner sobre la mesa todas las opciones para que encuentres la que tu proyecto realmente necesita.

Requisitos clave y la documentación que necesitas reunir

Afrontar el papeleo para una hipoteca puede parecer una montaña rusa, pero en realidad es un proceso bastante lógico. Piénsalo así: es como la lista de la compra para un gran proyecto. Si tienes todos los ingredientes listos, la receta sale perfecta. Para una hipoteca para reforma, el banco necesita comprobar tres cosas fundamentales: quién eres, cómo andas de dinero y si el proyecto de obra tiene pies y cabeza.

Presentar un expediente completo y bien organizado no es solo un trámite, es tu carta de presentación ante la entidad. Un dosier claro y ordenado demuestra seriedad y, créeme, acelera muchísimo la aprobación.

Bloque 1: Tu DNI y tu vida laboral

Este es el primer pilar de tu solicitud, el punto de partida. El banco necesita confirmar tu identidad y entender tu trayectoria profesional. No se trata solo de saber tu nombre, sino de evaluar tu estabilidad, un factor clave para un préstamo que te acompañará durante años.

Los documentos básicos que te pedirán en este bloque son:

  • DNI o NIE en vigor: La prueba fundamental de quién eres. Simple y directo.
  • Informe de vida laboral actualizado: Este documento es como un mapa de tu carrera. Muestra dónde has trabajado y por cuánto tiempo, dando al banco una imagen clara de tu continuidad y experiencia.
  • Autorización de consulta a la CIRBE: El banco te pedirá permiso para echar un vistazo a tu historial de crédito en el Banco de España. Es su forma de asegurarse de que no tienes otras deudas importantes por ahí.

Bloque 2: La radiografía de tus finanzas

Aquí es donde demuestras que puedes hacer frente a los pagos. El banco analizará tus ingresos y tu situación para asegurarse de que la cuota mensual no ahogará tu economía familiar. La regla de oro, que casi todos aplican, es que la cuota no supere el 30-35% de tus ingresos netos mensuales.

Para esta parte, ten a mano lo siguiente:

  • Últimas tres nóminas: Son el reflejo directo y actualizado de lo que ganas.
  • Contrato de trabajo: Aporta información clave sobre tu situación laboral (indefinido, temporal) y tu antigüedad. Un contrato indefinido siempre suma puntos, es una señal de estabilidad.
  • Última declaración de la renta (IRPF): Ofrece una visión completa de tus ingresos anuales y tu situación fiscal. Es el resumen del año.
  • Extractos bancarios recientes: Muestran tus movimientos, tu capacidad de ahorro y cómo gestionas tu dinero en el día a día.

Recuerda: Un perfil financiero sólido no solo te abre las puertas a la aprobación de la hipoteca para reforma, sino que también te coloca en una posición de fuerza para negociar unas condiciones más ventajosas con el banco.

Si quieres profundizar en cómo los bancos evalúan tu perfil para darte el «sí, quiero», te recomendamos leer nuestra guía sobre todo lo que necesitas para conseguir una hipoteca. Encontrarás información muy valiosa.

Bloque 3: Los documentos específicos de la reforma

Y llegamos a la parte que distingue una hipoteca normal de una hipoteca para reforma. Aquí es donde tienes que convencer al banco de que ese dinero extra que pides está destinado a un proyecto bien planificado que, además, va a revalorizar la vivienda.

La documentación clave de la obra es esta:

  1. Presupuesto detallado de la reforma: No vale con dar una cifra redonda. Necesitas un presupuesto desglosado por partidas (albañilería, fontanería, electricidad, acabados…) y emitido por una empresa profesional. Este papel justifica cada euro que solicitas.
  2. Proyecto técnico y licencia de obras: Si la reforma es de las gordas (toca la estructura, modifica la fachada, etc.), necesitarás un proyecto visado por un arquitecto o técnico. Junto a él, tendrás que presentar la licencia de obras que te dé el ayuntamiento. Esto garantiza que la obra es legal y cumple con la normativa.
  3. Contrato con la empresa constructora: Un contrato firmado que establezca plazos, costes y detalles de la obra da una seguridad jurídica enorme, tanto para ti como para el banco.

Recopilar toda esta información puede llevar tiempo, sí, pero es el paso más importante para que tu solicitud llegue a buen puerto. Un expediente impecable es la llave que abre la puerta a la casa de tus sueños, totalmente renovada.

El proceso paso a paso para conseguir tu financiación

Desde que tienes la idea de reformar tu casa hasta que el dinero llega a tu cuenta, hay un camino bastante claro. Pero tranquilo, no es ningún laberinto. Vamos a guiarte de la mano en cada etapa para que sepas qué esperar y cómo prepararte para que todo salga rodado.

Piensa en este proceso como si estuvieras montando un mueble: si sigues las instrucciones al pie de la letra, el resultado será sólido y funcional. Saltarse pasos o improvisar solo lleva a la frustración y a un resultado que no es el que esperabas.

Paso 1: Definir el proyecto y conseguir un presupuesto

Todo gran proyecto nace de una idea clara. Antes de llamar a la puerta de cualquier banco, tienes que saber exactamente qué quieres hacer y, sobre todo, cuánto va a costar. No vale con un simple «quiero reformar la cocina», necesitas un plan detallado.

Ponte en contacto con varias empresas de reformas o profesionales para que te elaboren un presupuesto desglosado. Este documento es una de las piezas clave que le presentarás al banco, ya que justifica la cantidad de dinero que estás pidiendo. Un presupuesto bien hecho y detallado transmite seriedad y confianza. Si te falta inspiración, aquí tienes algunas ideas para reformar tu casa que pueden ayudarte a darle forma a tu proyecto.

Paso 2: Búsqueda y comparación de ofertas

Con el presupuesto bajo el brazo, llega el momento de salir a «cazar» la mejor financiación. No te conformes con la primera oferta que te haga tu banco de toda la vida. El mercado hipotecario es muy competitivo y las condiciones pueden variar un mundo de una entidad a otra.

Aquí es donde herramientas como el simulador de hipotecas se convierten en tu mejor aliado. Te permiten jugar con los números, introducir tus datos y tener una visión panorámica de qué cuota podrías pagar y qué bancos tienen las mejores condiciones para ti.

Paso 3: La solicitud formal al banco

Una vez que has elegido la oferta que más te convence, toca ponerse serios y presentar la solicitud formal. Es el momento de entregar toda la documentación que ya hemos ido mencionando: tus datos personales, los papeles que demuestran tu solvencia económica y, por supuesto, toda la información del proyecto de obra.

Llevar todos los documentos organizados y listos para entregar hará que el proceso de estudio y aprobación por parte del banco sea mucho más rápido.

Paso 4: La tasación con proyecto de reforma

Este es, probablemente, el paso más característico de una hipoteca para reforma. El banco mandará a un tasador a tu casa, pero su trabajo será doble.

¿Cómo funciona? El tasador no solo valora la vivienda tal y como está ahora. También realiza una «tasación con proyecto», que consiste en estimar cuánto valdrá la propiedad una vez que la reforma esté terminada, basándose en el presupuesto y los planos que has presentado.

Esta tasación «a futuro» es absolutamente crucial. Es la que justifica que el banco te preste más dinero del que vale tu casa en este momento, porque sabe que esa inversión va a revalorizar el inmueble, que al final es su garantía.

Paso 5: Aprobación y firma ante notario

Si la tasación sale bien y tu perfil económico convence al banco, recibirás la gran noticia: la aprobación final de la hipoteca. A partir de aquí, el proceso es muy parecido al de cualquier otra hipoteca. Se fija una fecha para firmar ante notario.

En la notaría se leerán todas las condiciones del préstamo (la famosa FEIN o Ficha Europea de Información Normalizada) y firmarás la escritura. Una vez hecho esto, los fondos para la reforma se pondrán a tu disposición, normalmente en una cuenta separada desde la que irás pagando a la empresa constructora a medida que avance la obra.

¡Y listo! El camino para transformar tu hogar habrá comenzado oficialmente.

Los costes e intereses: más allá de la cuota mensual

Cuando te planteas pedir una hipoteca para reforma, es muy fácil quedarse solo con la idea de la cuota que pagarás cada mes. Pero, para saber de verdad lo que te va a costar la financiación, hay que mirar la película completa. Hay un montón de gastos y comisiones que se suman y pueden descuadrar tus cálculos iniciales.

Es como cuando compras un coche. No solo piensas en la letra mensual del préstamo, ¿a que no? También tienes en cuenta el seguro, el impuesto de circulación, el mantenimiento… Pues con una hipoteca pasa exactamente lo mismo: hay costes asociados que son igual de importantes.

Los gastos iniciales para arrancar

Antes de que empieces a pagar la primera cuota, ya tendrás que rascarte el bolsillo. Hay una serie de pagos únicos, pero imprescindibles para que todo se ponga en marcha.

  • La tasación: El banco necesita que un experto independiente valore tanto la vivienda como el proyecto de reforma que tienes en mente. Este informe es crucial y su coste suele moverse entre los 300 € y los 600 €.
  • Notaría y registro: Aunque la nueva ley hipotecaria ha cargado al banco con la mayoría de estos gastos, a ti te tocará pagar tu copia de la escritura y los trámites de inscripción.
  • Comisión de apertura: Es un pellizco que algunos bancos te cobran sobre el total del préstamo por el estudio y la gestión. Aunque ya no es tan habitual, puede llegar a ser de hasta un 1% del dinero que pidas. ¡En una hipoteca de 200.000 €, eso son 2.000 €!

Productos vinculados: el precio de las «mejores condiciones»

Aquí es donde llega la sorpresa para muchos. Para darte un tipo de interés más bajo y que la oferta parezca más golosa, el banco te propondrá contratar otros productos con ellos. Es lo que en el argot bancario se llaman «bonificaciones».

Piénsalo así: los productos vinculados son como el menú del día en un restaurante. Puedes pedir los platos por separado, pero si te llevas el menú completo, el precio final es más bajo. Con la hipoteca, la lógica es la misma: si contratas seguros y otros productos con ellos, el interés baja.

Los productos estrella que casi siempre te ofrecerán son:

  • Seguro de vida: Asegura que la hipoteca se seguirá pagando si te pasa algo.
  • Seguro de hogar: Este es obligatorio por ley, al menos la cobertura básica contra incendios.
  • Domiciliación de la nómina: La condición más básica que te pedirán prácticamente todas las entidades.

Aunque estos productos te «bajan» el interés, tienen su propio coste, ya sea mensual o anual. Tienes que sumarlo a la cuota de la hipoteca para saber cuánto dinero saldrá de tu cuenta realmente cada mes.

TIN vs. TAE: la cifra que de verdad importa

Para que no te líen y puedas comparar ofertas de diferentes bancos con justicia, tienes que dominar dos conceptos clave: el TIN y la TAE.

  • TIN (Tipo de Interés Nominal): Es, por así decirlo, el «precio base» del dinero que te presta el banco. Es el porcentaje que te cobran por el préstamo, sin añadir ningún otro coste.
  • TAE (Tasa Anual Equivalente): ¡Esta es la cifra mágica! La TAE lo incluye todo: el TIN, las comisiones y también los costes de los productos vinculados que te hemos contado. Por eso, la TAE siempre es más alta que el TIN y te da la foto real y completa de lo que te costará la hipoteca para la reforma.

Pongamos un ejemplo muy sencillo:
Imagina que pides 30.000 € para reformar la cocina y el baño.

  • Banco A: Te ofrece un TIN del 4%, sin comisiones ni productos extra. Su TAE será muy parecida, quizás un 4,1%.
  • Banco B: Te tienta con un TIN «gancho» del 3%, pero te cobra una comisión de apertura de 300 € y un seguro de vida de 200 € al año. Al sumar todos estos costes, su TAE podría dispararse hasta el 4,5%.

A simple vista, el Banco B parecía más barato, pero la TAE nos chiva que, en realidad, la opción A es más económica a la larga. Si tu presupuesto es más ajustado, puedes encontrar inspiración en nuestra guía sobre reformas en casa que puedes hacer con un presupuesto limitado.

Cómo negociar para conseguir las mejores condiciones

Conseguir una buena hipoteca para reforma no es cuestión de suerte, sino de una buena preparación y estrategia. Saber negociar con el banco desde una posición sólida puede ahorrarte miles de euros a lo largo de la vida del préstamo. La clave está en presentarte como el cliente ideal para que te ofrezcan las condiciones más favorables.

Hombre y mujer sonrientes en una oficina, presentando un documento de 'Proyecto de reforma' juntos.

Piensa en esta negociación como una partida de ajedrez. Cada movimiento cuenta. Si te anticipas a lo que el banco va a valorar, partes con una ventaja decisiva. Tu objetivo es simple: demostrar que eres un cliente solvente y que tu proyecto es una apuesta segura, minimizando así el riesgo para ellos.

Construye un perfil financiero impecable

Antes de sentarte a hablar con nadie, asegúrate de que tus finanzas están en perfecto orden. Es lo primero que mirarán con lupa y, sin duda, tu mejor carta de presentación.

  • Un historial de crédito limpio: No tener deudas pendientes ni figurar en listas de morosos es absolutamente fundamental. El banco necesita ver que eres un pagador fiable y constante.
  • Estabilidad laboral: Un contrato indefinido y cierta antigüedad en tu empresa son música para los oídos de un banco. Si eres autónomo, ten a mano las declaraciones de la renta de varios años para demostrar que tus ingresos son estables.
  • Ahorros sólidos: Aportar fondos propios es crucial. Lo ideal es tener ahorrado como mínimo el 20% del valor de la compra más un 10-15% extra para los gastos. Cuanto más dinero pongas sobre la mesa, menos riesgo asume el banco y mayor será tu poder para negociar.

Presenta un proyecto de reforma profesional

Cuando pides una hipoteca para reforma, no basta con tener un perfil económico solvente. El proyecto en sí mismo tiene que generar confianza y demostrar que es una inversión inteligente.

Un consejo: Un presupuesto detallado y un proyecto técnico bien fundamentado no solo justifican el dinero que solicitas. Le demuestran al banco que la inversión aumentará de forma significativa el valor de la vivienda, que al final del día es su principal garantía.

Asegúrate de que el presupuesto esté bien desglosado por partidas y sea realista. Si la obra es de envergadura, contar con el respaldo de un arquitecto o un técnico añade un plus de profesionalidad que los bancos valoran enormemente.

No te cases con la primera oferta

El error más común es aceptar sin más la primera propuesta que te hace tu banco de toda la vida. El mercado hipotecario es muy competitivo y las condiciones varían muchísimo entre entidades. Tienes que comparar, comparar y comparar.

En 2025, el mercado hipotecario español ha vivido un boom histórico, con previsiones de alcanzar cerca de 500.000 hipotecas firmadas y un importe medio que ha escalado hasta los 167.080 euros. En un contexto tan dinámico, comparar es más importante que nunca. Puedes leer este análisis sobre el dinamismo del sector inmobiliario para entender mejor la situación.

Usa las ofertas de unos bancos para negociar con otros. No tengas miedo de plantear contraofertas, sobre todo en aspectos como las comisiones o los productos vinculados (seguros, tarjetas, etc.). Aquí, un buen asesoramiento puede marcar la diferencia. En Trovimap, por ejemplo, te ayudamos a explorar opciones para conseguir una financiación superior al 80% y a encontrar el acuerdo que mejor se ajuste a ti.

Preguntas frecuentes (FAQ)

Llegados a este punto, es normal que todavía te queden algunas preguntas prácticas dando vueltas por la cabeza. Hemos recopilado las dudas más habituales que surgen al plantearse una hipoteca para reforma y te las respondemos de forma clara y directa para que lo tengas todo bajo control.

¿Se puede pedir una hipoteca solo para la reforma?

Sí, por supuesto. Si ya has terminado de pagar tu casa y está libre de cargas, tienes la opción de solicitar una hipoteca pensada específicamente para la obra, utilizando la propia vivienda como garantía.

En estos casos, lo habitual es que los bancos financien alrededor del 60% del valor de tasación del inmueble. Los plazos de devolución suelen moverse en un máximo de unos 20 años. Es una alternativa fantástica si tienes en mente un proyecto de gran envergadura en una propiedad que ya es tuya.

¿Qué pesa más para el banco: mi perfil o el proyecto?

Aquí no hay uno más importante que el otro; ambos son igual de cruciales y el banco los analiza como un todo. Un perfil financiero sólido, con ingresos estables y un buen historial de crédito, es el cimiento sobre el que se construye todo. Pero un proyecto de reforma bien detallado y coherente es lo que justifica esa inversión extra que estás pidiendo.

Un banco puede decir que no a un solicitante con ingresos muy altos si el proyecto de reforma es vago o no parece que vaya a revalorizar la vivienda. Y al revés: un proyecto espectacular no servirá de mucho si el perfil económico de quien lo solicita no transmite confianza.

¿Puedo deducirme esta hipoteca en la declaración de la renta?

La deducción estatal por la compra de vivienda habitual ya no existe para las hipotecas firmadas después del 1 de enero de 2013.

Sin embargo, lo que sí existen son deducciones fiscales específicas por obras de rehabilitación, sobre todo si consiguen mejorar la eficiencia energética de la casa. Estas ayudas pueden llegar a suponer una deducción de hasta el 60%, dependiendo del ahorro energético que logres, sin importar cómo hayas financiado la obra. Es clave que consultes la normativa de tu comunidad autónoma, porque podrías encontrarte con beneficios adicionales.

Para resolver otras dudas o explorar más a fondo el mundo de la financiación, a veces viene bien contrastar información. Existen numerosos artículos y guías de financiación que pueden darte una visión más completa sobre temas relacionados.


En Trovimap, no solo te damos las herramientas para encontrar tu casa ideal, sino que también te acompañamos en el camino para convertirla en tu verdadero hogar. Con nuestro simulador y el asesoramiento de expertos, podrás comparar las mejores opciones del mercado y tomar decisiones para tu proyecto con total seguridad. Empieza a darle forma a tu futuro hoy mismo visitando Trovimap.