¿Estás pensando en vender tu piso? Hacerlo sin una inmobiliaria es una decisión financiera muy inteligente. Te permite ahorrarte entre un 3% y un 5% en comisiones y, lo más importante, tener el control total de todo el proceso. Con las herramientas adecuadas y un poco de organización, puedes gestionar la venta de principio a fin, desde poner el precio hasta la firma, y quedarte con todo el beneficio.

¿Por qué vender tu piso sin inmobiliaria es más fácil de lo que crees?

Lanzarse a vender un piso por cuenta propia puede parecer una montaña, pero hoy en día es una opción mucho más sencilla y rentable de lo que la gente piensa. La motivación principal es muy clara: el ahorro.

Hagamos números rápidos para que lo veas claro. Imagina que vendes tu piso por 250.000 €. Una comisión de agencia media del 4 % se traduciría en 10.000 € que se van por el camino. Si lo vendes tú, ese dinero se queda en tu bolsillo. Este ahorro directo es lo que empuja a miles de propietarios a tomar las riendas.

El control está en tus manos

Pero no todo es dinero. Vender sin intermediarios te da el control absoluto sobre cada fase del proceso. Tú decides el precio final, organizas las visitas cuando a ti te viene bien y negocias cara a cara con los interesados. No dependes de la agenda de un tercero ni de estrategias con las que quizás no estás de acuerdo.

  • Tú marcas el ritmo: Adaptas todo a tus necesidades, sin presiones para aceptar una oferta que no te convence o para bajar el precio antes de tiempo.
  • Conoces tu casa mejor que nadie: ¿Quién mejor que tú para destacar sus puntos fuertes y contar su historia? Nadie puede transmitir eso como el propio dueño.
  • Comunicación directa: Hablar sin intermediarios crea una relación de confianza y transparencia que, muchas veces, acelera el acuerdo.

Este gráfico resume muy bien cómo se simplifica el proceso cuando decides hacerlo por tu cuenta, poniendo el foco en el ahorro, el control y el éxito final.

Como ves, al eliminar intermediarios, el camino hacia la venta se vuelve mucho más directo y, por qué no decirlo, más personal y eficiente.

Un mercado que juega a tu favor

El momento actual del mercado inmobiliario en España también ayuda. La demanda está muy activa, lo que significa que hay muchos compradores buscando. Este dinamismo te da una ventaja, ya que un buen piso a un precio correcto no tardará en encontrar interesados.

Vender por tu cuenta no significa estar solo. Hoy en día existen herramientas digitales, como las valoraciones online o los portales inmobiliarios, que te dan todo el apoyo necesario para competir de tú a tú con cualquier agencia.

Comparativa de costes: Venta particular vs. Venta con agencia

Para que veas el impacto real del ahorro, hemos preparado una tabla sencilla. Refleja lo que te puedes ahorrar en comisiones de agencia, calculando sobre una media del 4 %, que es bastante habitual en el mercado.

Precio de venta del piso Comisión de agencia (4% estimado) Ahorro al vender por tu cuenta
150.000 € 6.000 € 6.000 €
250.000 € 10.000 € 10.000 €
350.000 € 14.000 € 14.000 €
500.000 € 20.000 € 20.000 €

Como puedes comprobar, el ahorro no es ninguna tontería. Es un dinero que puedes destinar a tu próxima vivienda, a un viaje o simplemente a lo que tú quieras.

Esta guía te va a demostrar que, con la información correcta, vender tu piso sin inmobiliaria no solo es posible, sino que es la ruta más lógica si quieres maximizar tus ganancias. Si todavía te quedan dudas, te recomendamos que le eches un vistazo a nuestro artículo sobre las diferencias entre vender un piso por tu cuenta o con una inmobiliaria para tener una visión todavía más completa.

Cómo reunir toda la documentación sin volverte loco

Antes siquiera de pensar en colgar el cartel de «Se Vende», hay un paso previo que te va a ahorrar un montón de tiempo y, sobre todo, de dolores de cabeza: el papeleo. Créeme, un comprador que va en serio querrá tener la certeza de que todo está en orden, y llegar a la primera visita con la carpeta de documentos lista bajo el brazo transmite una profesionalidad y una confianza que pueden acelerar la venta de una forma increíble.

Mesa de trabajo con checklist de documentos para vender un piso, factura y móvil con solicitud online.

Piensa que esta es la base de todo el proceso. Si tienes unos cimientos sólidos desde el minuto uno, todo lo que venga después será mucho más fácil. Aunque suene a burocracia pura y dura, en realidad es una lista de tareas muy concreta que puedes ir tachando sin agobios.

Tu checklist de documentos imprescindibles

Para que no te pierdas por el camino, aquí tienes la lista definitiva con lo esencial. Te explico qué es cada cosa y cómo conseguirla sin darle más vueltas de las necesarias. Verás que el papeleo se convierte en una misión totalmente manejable.

  • Nota Simple del Registro de la Propiedad: Este es, sin discusión, el documento estrella. Es como el DNI de tu piso: confirma que eres el propietario, describe el inmueble (metros, linderos) y, lo más importante, chiva si tiene alguna carga pendiente, como una hipoteca o un embargo. La puedes pedir online en la web del Colegio de Registradores por muy poco dinero y te llega al email en menos de 24 horas.
  • Certificado de Eficiencia Energética (CEE): Ojo con esto, porque desde 2013 es totalmente obligatorio tenerlo antes de anunciar el piso. Este papelito informa del consumo energético y las emisiones de CO₂, dándole a la vivienda una nota de la A (máxima eficiencia) a la G (la peor). Tendrá que venir un técnico homologado a tu casa para hacerlo, y suele costar unos 100 €. Pasar de él te puede costar una multa de hasta 600 €.
  • Último recibo del IBI: El Impuesto sobre Bienes Inmuebles, ese que pagamos cada año al ayuntamiento. Tener el último justificante a mano demuestra que estás al día, algo que tanto el comprador como el notario van a comprobar sí o sí.

Un consejo que te salvará la vida: digitaliza todos los documentos. Hazte una carpeta en Google Drive o Dropbox y escanea todo. Así, cuando un comprador te los pida, se los puedes mandar por email al instante. Quedarás como un auténtico profesional.

Otros papeles que te pueden pedir (y es mejor que tengas)

Además de lo básico, hay otros documentos que pueden ser necesarios según tu caso. Si te adelantas y los tienes listos, jugarás con una ventaja enorme.

  1. Certificado de la comunidad de propietarios: Lo emite el administrador de la finca y básicamente dice que no le debes ni un euro a la comunidad. Es clave para poder firmar ante notario. Pídelo con tiempo, que a veces los administradores se toman unos días.
  2. Certificado de Deuda Cero (si tienes hipoteca): Si aún estás pagando la hipoteca del piso, tu banco te tiene que dar este certificado. En él se indica la cantidad exacta que falta por pagar para poder cancelar la deuda justo en el momento de la venta.
  3. Cédula de Habitabilidad o Licencia de Primera Ocupación: Aunque no todas las comunidades autónomas la exigen para vender, es muy recomendable tenerla. Este documento acredita que la vivienda cumple con los requisitos mínimos para vivir en ella.

Tener todo esto preparado no es solo cumplir con la ley, es tu mejor carta de presentación para demostrar seriedad. Si quieres entrar más a fondo en cada uno de estos documentos, échale un ojo a nuestra guía completa sobre la documentación necesaria para vender una propiedad, donde lo desgranamos todo al detalle.

La estrategia para fijar un precio de venta competitivo

Acertar con el precio de tu piso es, sin rodeos, la decisión más crítica que vas a tomar si has decidido vender sin inmobiliaria. Si te pasas, espantarás a los compradores antes incluso de que descuelguen el teléfono. Si te quedas corto, estarás regalando dinero. El truco está en encontrar ese punto de equilibrio que genere interés y te permita cerrar la venta en un plazo de tiempo lógico.

Muchos propietarios caen en la trampa del valor sentimental. Es totalmente normal; has vivido ahí, tienes un montón de recuerdos y, para ti, tu casa es única. Pero seamos sinceros: los compradores no pagan por tus recuerdos. Pagan por metros cuadrados, ubicación y estado de conservación.

Los tres pilares de un precio justo

Para no dejarte llevar por el corazón y poner una cifra que tenga los pies en la tierra, tu estrategia debería apoyarse en estos tres pilares. No funciona uno sin los otros.

  • Investigación de mercado real: Lo primero es hacer trabajo de campo, como un auténtico detective inmobiliario. Sumérgete en los portales y busca pisos como el tuyo que se estén vendiendo en tu misma calle o en las de alrededor. Analiza el precio por metro cuadrado, el número de habitaciones, si tienen terraza, ascensor o si están para entrar a vivir. Esto te dará un mapa muy claro de tu «competencia» directa.
  • Apoyo en la tecnología: La intuición está muy bien, pero los datos son infinitamente más fiables. Hoy en día tienes a tu alcance herramientas que cruzan miles de datos de compraventas reales para darte una estimación muy precisa. Es el momento de dejar que la tecnología te eche una mano.
  • Ajuste según tus puntos fuertes: Una vez tienes un rango de precios basado en el mercado y en los datos, llega el momento de afinar. ¿Acabas de reformar la cocina? ¿Tu piso tiene una terraza donde da el sol todo el día? ¿Las ventanas son nuevas y aíslan del ruido a la perfección? Estos detalles suman valor y te permiten justificar un precio ligeramente por encima de la media de la zona.

Usando una valoración online para una estimación objetiva

Para ese segundo pilar, la tecnología, herramientas como la valoración online de Trovimap son una ayuda increíble. Con solo introducir unos pocos datos de tu vivienda, el sistema analiza información del Catastro y miles de compraventas para ofrecerte una horquilla de precio muy realista. Y lo mejor es que lo tienes en un par de minutos.

Como ves en la imagen, el proceso no tiene ningún misterio. Al final, no solo obtienes una cifra, sino una base sólida para empezar a negociar y para justificar tu precio de salida ante los compradores que te llamen.

Un ejemplo práctico para ajustar tu precio

Vamos a imaginar un caso real. Después de investigar y usar la herramienta de valoración, descubres que los pisos en tu zona se mueven en torno a los 3.000 €/m². Si tu piso tiene 100 m², el precio de partida lógico sería de 300.000 €.

Ahora toca aplicar el tercer pilar. Imagina que acabas de hacer una reforma integral de cocina y baños (una de las cosas que más miran los compradores). Esto podría justificar un incremento de entre un 5 % y un 10 % sobre el precio base. Así, tu precio de venta final podría situarse entre 315.000 € y 330.000 €. Este pequeño ajuste, basado en mejoras tangibles, puede suponer una gran diferencia en el resultado final.

Un precio competitivo es clave, sobre todo ahora. Un dato que da que pensar es que el 76,52 % de los potenciales compradores en España no puede permitirse una vivienda en la zona donde la busca, precisamente por el encarecimiento de los precios. Este dato subraya lo importante que es no salirse del mercado con el precio inicial.

Un precio bien ajustado no solo te traerá más visitas, sino que filtrará a los curiosos y te posicionará como un vendedor serio y realista, lo que sin duda acelera todo el proceso de venta.

Si quieres profundizar en cómo los datos superan a la intuición a la hora de valorar, te recomendamos que le eches un vistazo a nuestro artículo sobre cómo fijar el precio de una casa de forma inteligente.

Tu guía para crear un anuncio que enamore a los compradores

Con el precio claro y la documentación en orden, ha llegado el momento de presentar tu piso en sociedad. Piensa en el anuncio como el escaparate de tu casa; es tu primera, y a veces única, oportunidad para enganchar a un posible comprador. Si te has lanzado a vender tu piso sin inmobiliaria, un anuncio del montón te hará invisible, pero uno bien trabajado puede provocar una auténtica avalancha de llamadas.

Smartphone con anuncio de ático con terraza en un interior moderno, junto a una planta y cuaderno.

Imagina los portales inmobiliarios como un enorme centro comercial online. Cientos, si no miles, de pisos compiten por la misma atención. Tu misión es que el tuyo no solo destaque entre la multitud, sino que consiga que la gente quiera entrar a verlo. No se trata solo de escupir datos, sino de contar una historia que conecte de verdad con las aspiraciones y emociones de quien busca un nuevo hogar.

La redacción del anuncio: la clave para destacar

Un buen texto se divide en dos partes fundamentales: el titular y la descripción. Ambas tienen que trabajar en equipo para despertar la curiosidad y anticiparse a las preguntas del comprador.

El titular tiene que ser un imán de clics. Olvídate de los típicos «Piso de 3 habitaciones en venta». Sé específico, resalta lo mejor que ofreces desde el primer segundo.

  • Ejemplo a evitar: «Piso en venta en el centro».
  • Buen ejemplo: «Ático con terraza de 20 m² y vistas despejadas en el corazón del barrio».
  • Otro buen ejemplo: «Luminoso piso recién reformado a estrenar, junto al parque».

La descripción debe contar una historia. No te limites a una lista de características. En vez de soltar un «Tiene tres dormitorios», prueba con algo como «Dispone de tres amplios dormitorios, el principal con un gran armario empotrado, perfectos para una familia que busca espacio».

Un buen truco es describir un día cualquiera en la vida de alguien que vive ahí: «Imagina desayunar cada mañana en la terraza con el sol de la mañana, o disfrutar de la tranquilidad de una calle sin apenas ruidos por la noche». Conectar con un estilo de vida es muchísimo más potente que una simple lista de datos.

Fotografías que venden por sí solas

Tranquilo, no hace falta ser fotógrafo profesional ni tener un equipo carísimo para sacar unas fotos espectaculares. Con tu propio móvil y un par de trucos, el resultado puede competir de tú a tú con el de cualquier agencia.

  • Orden y limpieza, lo primero: Es lo más importante, de verdad. Una casa desordenada o sucia da una impresión nefasta. Recoge todo, quita objetos muy personales y asegúrate de que cada estancia brille.
  • La luz es tu mejor amiga: Sube todas las persianas y abre las cortinas. Saca las fotos de día, a poder ser en una jornada soleada, pero cuidado con la luz directa del sol que crea sombras muy duras.
  • Busca los ángulos correctos: Colócate en las esquinas de las habitaciones para dar una mayor sensación de amplitud. Evita a toda costa las fotos torcidas; casi todos los móviles tienen una opción de cuadrícula que te ayuda a mantener las líneas rectas.

Dónde publicar tu anuncio para llegar a todo el mundo

Ya tienes el texto y las fotos, ahora hay que darle la máxima difusión posible. La gran ventaja de vender piso sin inmobiliaria a día de hoy es que tienes acceso a los mismos canales que las agencias profesionales.

  • Portales inmobiliarios gratuitos: Plataformas como Trovimap te permiten publicar tu anuncio sin coste alguno, llegando a miles de compradores potenciales sin que te gastes un euro.
  • Redes sociales: No subestimes el poder de tus propios contactos. Publica el anuncio en tu perfil y pide a tus amigos que lo comparta. Busca grupos de compraventa de pisos de tu ciudad en Facebook, suelen tener un alcance local potentísimo.
  • El clásico cartel: Aunque parezca algo del pasado, un cartel de «Se Vende» con tu teléfono en la ventana o el balcón sigue funcionando. Atrae, sobre todo, a compradores que ya están peinando tu zona a conciencia.

Para crear un anuncio que realmente funcione, plantéate cómo algunas herramientas de marketing digital podrían darle un empujón a su visibilidad y ayudarte a entender mejor a quién te diriges.

Cómo gestionar las visitas y negociar como un profesional

Una vez que tu anuncio está publicado y empieza a coger tracción, prepárate porque tu teléfono va a empezar a sonar. Esta es una de las fases más emocionantes, pero no te voy a engañar, también puede llegar a ser un poco caótica. La clave para no morir en el intento al vender tu piso sin inmobiliaria es ser metódico y, sobre todo, aprender a distinguir al comprador real del mero «curioso».

Un agente inmobiliario estrecha la mano de una pareja joven en un salón moderno con un cartel "Se vende".

Imagina que estás ante un embudo. Recibirás un montón de llamadas y mensajes, pero solo una pequeña parte de ellos se convertirá en una visita. Y de esas visitas, un número aún menor acabará en una oferta en firme. Tu misión es filtrar con inteligencia para dedicar tu tiempo a quien de verdad importa.

La gestión de las llamadas y el filtro de compradores

No todas las llamadas tienen el mismo potencial. Para no perder tardes enteras enseñando el piso a gente que no tiene una intención real de compra, es fundamental que hagas las preguntas adecuadas desde el minuto uno.

Cuando alguien te contacte, claro que tienes que resolver sus dudas, pero aprovecha para tomar tú las riendas de la conversación de forma sutil. Puedes preguntar:

  • «¿Has visto ya la ubicación y conoces bien la zona?»: Con esto descartas de un plumazo a los que han llamado por inercia sin fijarse bien en el mapa.
  • «¿Qué es lo que más te ha llamado la atención del anuncio?»: Su respuesta es oro. Te da pistas sobre lo que más valoran y te ayuda a enfocar la visita en sus puntos de interés.
  • «¿Necesitas vender tu piso actual para poder comprar este?»: Entender su situación te permite saber si su interés es para ya o si es un plan a largo plazo.
  • «¿Tienes ya la financiación preaprobada por tu banco?»: Esta es la pregunta del millón. Un comprador con la hipoteca «preconcedida» es un comprador que va en serio.

Este pequeño interrogatorio inicial es tu mejor arma. Te ahorrará decenas de visitas que no van a ninguna parte y te permitirá centrarte en los candidatos con verdadero potencial.

Preparando la casa para una visita perfecta

La visita es tu momento de brillar. No estás enseñando cuatro paredes, estás vendiendo un futuro hogar. La decisión de compra tiene un componente emocional enorme, y tu trabajo es crear una atmósfera en la que los visitantes se puedan imaginar viviendo allí.

La primera impresión durante una visita es brutalmente decisiva. Un comprador suele saber si le interesa o no una casa en los primeros 90 segundos. No hay segundas oportunidades.

Antes de que llamen al timbre, sigue estos consejos que parecen obvios pero que marcan una diferencia abismal:

  1. Limpia y ordena a fondo: Y cuando digo a fondo, es a fondo. Que todo reluzca, especialmente baños y cocina. Retira fotos y objetos muy personales para que el espacio parezca más neutro y cualquiera pueda proyectarse en él.
  2. Inunda la casa de luz natural: Sube todas las persianas, abre las cortinas. Un piso luminoso parece más grande, más limpio y mucho más acogedor. Si la visita es de tarde, enciende algunas luces indirectas de tono cálido para crear ambiente.
  3. El poder de los olores: Evita olores fuertes de comida antes de una visita. Ventila bien toda la casa un rato antes o usa un ambientador muy, muy suave. Un truco que funciona genial es el olor a café recién hecho.
  4. Diseña un recorrido lógico: No dejes que deambulen sin rumbo. Guíales tú por la casa de forma natural. Empieza por las zonas más potentes, como el salón, y ve avanzando hacia los dormitorios, destacando lo mejor de cada estancia.

La negociación: cómo responder a las ofertas

Y llega el momento de la verdad. Has recibido una oferta… pero es más baja de lo que pedías. Tranquilidad, que no cunda el pánico. Es lo más normal del mundo. En una negociación, tus mejores herramientas son la información que tienes y la confianza en el precio que has establecido.

Piensa que el mercado actual, con proyecciones de hasta 710.000 compraventas para este año, muestra una demanda muy activa, lo que te da cierta ventaja. Saber que hay interés real en propiedades como la tuya te da una base sólida para no ceder a la primera de cambio. Puedes leer más sobre la evolución de las compraventas en España para ver el contexto tan favorable en el que te mueves.

Cuando te llegue una oferta a la baja, responde siempre con calma y educación. Agradece el interés y, si decides contraofertar, hazlo con argumentos.

Ejemplo de cómo negociar:
Imagina que te ofrecen 285.000 € por tu piso de 300.000 €. En lugar de un simple «no», prueba con algo como: «Muchas gracias por tu oferta, la valoro de verdad. Teniendo en cuenta que el piso está recién pintado, que acabamos de cambiar todas las ventanas por unas de climalit y la fuerte demanda que hay ahora mismo en el barrio, mi contraoferta es de 295.000 €». Justificar tu precio con mejoras reales y datos del mercado te da una credibilidad enorme y demuestra que tu cifra no es un capricho.

Recta final: el contrato de arras, el notario y los impuestos

Ya casi lo tienes. Has encontrado un comprador, habéis llegado a un acuerdo con el precio y te ha dado el «sí». ¡Felicidades! Ahora empieza la recta final, el momento de formalizar todo para que la venta se cierre con todas las garantías y sin sustos de última hora.

Aunque esta fase pueda parecer muy técnica, en realidad es una secuencia de pasos bastante lógicos que te llevarán directamente a la entrega de llaves. Vamos a ver los tres momentos clave: la firma del contrato de arras, la cita en la notaría y el pago de impuestos.

El contrato de arras penitenciales: el ancla de la operación

Para asegurar que la venta sigue adelante, lo primero es firmar un contrato privado con el comprador. El más habitual y el que yo siempre recomiendo es el contrato de arras penitenciales. Piensa en él como un compromiso en firme, por escrito, que os protege a los dos.

Su funcionamiento es muy sencillo: el comprador te entrega una cantidad a cuenta (lo normal es un 10% del precio de venta) y se pactan las consecuencias si alguna de las partes decide retirarse.

  • Si el comprador se echa para atrás, pierde el dinero que te ha entregado como señal.
  • Si eres tú, el vendedor, quien se arrepiente, tienes que devolverle el doble de la cantidad que te dio.

Este sistema de penalizaciones le da una solidez tremenda a la operación, porque a nadie le gusta perder dinero. Así te aseguras de que el interés del comprador es real y firme. Si quieres profundizar en las garantías que se manejan en este tipo de acuerdos, puedes echar un vistazo a estos conceptos clave sobre fianzas y avales contractuales.

Para que el contrato sea totalmente válido, debe contener información esencial: vuestros datos, la descripción de la vivienda, el precio final acordado, la cantidad que se entrega como arras y, muy importante, el plazo máximo para ir a firmar la escritura ante notario.

No hace falta ser abogado para redactar un contrato de arras, hay muchos modelos estándar que puedes usar. Lo crucial es revisar que todos los datos son correctos y que ambos firmáis todas las hojas por duplicado.

La firma ante notario: el día D

El día de la firma en la notaría es el momento de la verdad, cuando la venta se hace oficial y entregas las llaves. Es un acto formal donde el notario comprueba que todo está en orden y da fe pública de la transacción.

Tú tendrás que ir con tu DNI original y llevar toda la documentación del piso que ya preparaste al principio. El comprador, por su lado, llevará el justificante de la transferencia de las arras y el resto del dinero, que suele ser un cheque bancario nominativo a tu nombre. El notario leerá la escritura, resolverá las últimas dudas y, finalmente, firmaréis. En ese preciso instante, la propiedad cambia de manos.

Los impuestos del vendedor que no puedes olvidar

Una vez has cobrado, toca rendir cuentas con Hacienda. Como vendedor, tienes dos obligaciones fiscales principales:

  1. Plusvalía Municipal (IIVTNU): Este es un impuesto que cobra tu ayuntamiento por el aumento de valor del terreno donde se ubica el piso desde que lo compraste. Tienes 30 días hábiles desde la firma para presentarlo y pagarlo.
  2. IRPF por la ganancia patrimonial: Si has vendido por más dinero del que te costó en su día, has obtenido una ganancia. Este beneficio tienes que declararlo en la Renta del año siguiente a la venta. El tipo impositivo varía entre el 19% y el 26% sobre esa ganancia.

Es fundamental que tengas estos costes en mente desde el principio. Te ayudará a calcular la rentabilidad real de la venta y te evitará sorpresas desagradables meses después de haber cerrado la operación.

Preguntas frecuentes al vender tu piso por libre

Cuando te lanzas a la aventura de vender un piso sin inmobiliaria, es lógico que te asalten mil preguntas. Es un proceso importante y quieres hacerlo bien. Para que vayas sobre seguro, hemos reunido aquí las dudas que más nos consultan los propietarios como tú, con respuestas claras y directas.

¿Cuánto se tarda de verdad en vender un piso?

Esta es la pregunta del millón, y la respuesta sincera es: depende. No hay una fórmula mágica. Influye la zona, el estado del piso y, sobre todo, si el precio está en mercado. Ahora mismo, con la demanda que hay, si aciertas con el precio, puedes tener ofertas serias sobre la mesa en cuestión de semanas, no de meses.

El truco para no eternizarse está en el trabajo previo. Si partes de una valoración objetiva, preparas un anuncio que entre por los ojos con buenas fotos y tienes toda la documentación a mano desde el minuto cero, todo fluirá mucho más rápido de lo que imaginas.

¿Me puedo fiar de un contrato de arras hecho por mi cuenta?

Totalmente. Firmar un contrato de arras es un paso seguro, siempre y cuando el documento esté bien hecho y no se deje nada en el tintero. No hace falta ser abogado para redactarlo.

Hoy en día puedes encontrar plantillas muy completas de contratos de arras penitenciales en internet. Lo esencial es que no falte nada: datos completos de comprador y vendedor, descripción del inmueble (con referencia catastral), el precio final acordado, la cantidad que se entrega como señal, la fecha límite para ir al notario y cómo se reparten los gastos. Si quieres dormir tranquilo del todo, un abogado te lo puede revisar por un coste mínimo, nada que ver con la comisión de una agencia.

¿Qué gastos e impuestos voy a tener como vendedor?

Tener los números claros desde el principio es clave para evitar sustos. Como vendedor, tienes dos impuestos principales que no puedes olvidar:

  • La Plusvalía Municipal: Es el impuesto que te cobra el ayuntamiento por el aumento de valor del suelo desde que compraste hasta que vendes.
  • El IRPF por la ganancia patrimonial: Si has ganado dinero con la venta (vendiste por más de lo que te costó), tendrás que incluir ese beneficio en tu declaración de la Renta del año que viene.

Aparte de esto, si el piso aún tiene hipoteca, tendrás que pagar los gastos para cancelarla en el Registro de la Propiedad. Los gastos de la notaría, aunque lo habitual es que los pague el comprador, es algo que se puede negociar.

¿Sabré negociar el precio si no tengo experiencia?

¡Por supuesto que sí! La negociación no es un arte oscuro, es preparación. Si has seguido esta guía, llegas a la mesa con los deberes hechos y eso te da una fuerza increíble.

Tu poder está en los datos. Has fijado un precio justo basándote en una valoración de mercado profesional, conoces tu casa mejor que nadie y sabes cuál es la cifra por debajo de la cual no vas a vender. A partir de ahí, solo tienes que mantener la calma, ser educado y recordar que la última palabra siempre es tuya.


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